¿Me acompañas a descubrir qué ver en el Alentejo portugués? Descubre los pueblos y ciudades que incluimos en nuestro itinerario por esta región poco turística del país vecino.
El Alentejo es una región del centro-sur de Portugal que se extiende desde el río Tajo al norte hasta la frontera con España al este, el Algarve al sur y el océano Atlántico al oeste.
Es una tierra de contrastes, con un interior árido y montañoso y una costa que alberga acantilados y algunas de las playas más hermosas del país.
La región tiene un legado que se remonta a la época romana. Aquí se encuentran algunas de las ciudades más antiguas de Portugal, como Évora, Vila Viçosa y Elvas, que hemos visitado y te contaremos de ella en este artículo.
También alberga el embalse de Alqueva, el mayor de Europa, que ha transformado la región con sus aguas serenas y pueblos que han quedado sumergidos en las profundidades.
Hacia el interior, las calles de estos pueblos suelen estar empedradas y sus veredas adornadas con naranjos. Las casas son blancas y azules, y sus tejados en colores anaranjados o rojizos. La verdad que todo muy pintoresco. En lo alto de las colinas, están los castillos, la mayoría de ellos en ruinas, que son más estilo fortaleza defensiva que residenciales.
Por su lado, las aldeas marineras junto a la costa, con las casas de pescadores encaramadas a los acantilados, son tranquilos y relajados, y ofrecen una gran variedad de actividades al aire libre, como senderismo, ciclismo y surf.
Nos encantó descubrir esta región y queremos compartir, desde nuestra experiencia, los preciosos sitios que hemos visitado en coche.
💯 Si piensas visitar el sur de Portugal, mira nuestro artículo sobre la ruta de los siete valle colgantes en el Algarve.

MAPA con los sitios que ver en el Alentejo portugués
Nosotros hemos hecho una ruta por el Alentejo en coche, con nuestras rutinas, pues estamos yendo más lento de lo que cualquiera podría hacerla en coche. O sea, pasamos alrededor de un mes en el Alentejo.
Si cuentas con pocos días para recorrer esta región portuguesa, tendrás que elegir una zona y exprimirla al máximo. Por ejemplo, o solo hacer la costa, o las ciudades alrededor del embalse de Alqueva, o las ciudades fortificadas, podrían ser 3 ejemplos de rutas a realizar. Pero si quieres hacer todo, ya deberías no solo
1) Marvão
Comenzamos el recorrido al norte del Alentejo, en este pequeño pueblo medieval situado en lo alto de una colina. Una de las principales atracciones de Marvão es su castillo medieval con sus antiguas murallas, torres y almenas que ofrecen unas vistas preciosas a la campiña que la rodea. Además, el pueblo en sí está lleno de encanto, con sus calles empedradas y casas tradicionales de piedra.
A pocos minutos caminando del pueblo, está el Convento de Nuestra Señora de la Estrella, fundado en el siglo XVI, que presenta una arquitectura renacentista. Actualmente, se utiliza como residencia de ancianos, pero, si tienes suerte, podrás encontrar abierta la iglesia.
Marvão es el punto de partida ideal para visitar otros lugares cercanos, como son:
- Castelo de Vide, conocido como el Sintra del Alentejo, es famoso por su impresionante castillo medieval, así como por sus calles empedradas, casas blancas y encantadores jardines. Verás que es un pueblo pequeño, pero con muchos barrios por donde perderte: la Judería, el barrio Gótico y el burgo medieval ya dentro del castillo.
- Portalegre está situada a unos 20 kilómetros al sur de Marvão y es famosa por la tapicería, industria que ha sido importante en la región desde la época medieval. Como toda ciudad medieval que se precie, podrás recorrer lo que queda del castillo, la antigua muralla del siglo XIII y la catedral.
- Ciudad Romana de Ammaia: si te interesa la historia de la Antigua Roma, tienes que visitar este sitio arqueológico ubicado cerca de Marvão. Ammaia fue una próspera ciudad romana que alcanzó su apogeo en los siglos I y II d.C. Hoy en día, se pueden visitar sus ruinas, que incluyen un teatro, un templo, baños públicos, viviendas y calles empedradas, además del museo con exhibiciones de objetos encontrados en las excavaciones.

2) Elvas
✅ La guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas es Patrimonio de la Humanidad por Unesco.
En la frontera del Alentejo portugués, a muy pocos kilómetros de Badajoz (España), la ciudad de Elvas fue el primer destino que visitamos en esta región.
Es la ciudad más fortificada de Europa, ya que está rodeada por una muralla de unos 10 kilómetros de longitud, que incluye siete fortificaciones militares abaluartadas de estilo holandés y un acueducto.
Las fortalezas de Elvas fueron construidas en los siglos XVII y XVIII para proteger la ciudad de los ataques de los españoles. Las más importantes son el Forte de Santa Luzia (que visitamos) y el Forte de Nossa Senhora da Graça (que se puede ver desde la ciudad). El resto está en ruinas.
Como era un punto importante de defensa en la frontera portuguesa, se la apodó la Reina de la Frontera.
El Acueducto de Amoreira, además de abastecer de agua a Elvas, estaba destinado a permitir que todo el complejo de fortificaciones resistiera ante asedios prolongados. Su parte más impresionante se puede observar en la ciudad y te sorprenderá con sus 30 metros y 843 arcos de piedra. No por nada es, con permiso del acueducto de Segovia, el mayor acueducto de la Península Ibérica.

3) Vila Viçosa
A unos 30 km de Elvas, nos encontramos con Vila Viçosa, la Capital portuguesa del Mármol. Ya en la ruta de acceso observamos la fila de fábricas y empresas dedicadas a la extracción y procesamiento del mármol.
📷 Si quieres entender más sobre la importancia de este material en la región (y el país), no te pierdas este Tour del Mármol en Vila Viçosa, donde se visita una cantera, talleres de transformación y talleres de obra (hay que contar con vehículo propio).
El centro histórico de Vila Viçosa lo conforma un entramado de calles angostas con casas bajas y pintorescas, aunque los tres sitios más importantes para visitar son el Palacio Ducal, la iglesia y el Castillo.
El Palacio Ducal, cuya imponente fachada está revestida de mármol, perteneció a los duques de Braganza, una importante familia noble portuguesa. Tan importante, que el 8vo duque de Braganza llegó a ser Rey de Portugal en 1640 y, a partir de allí, la dinastía de los Braganza fue la cuarta y última dinastía de reyes y reinas de Portugal, hasta la proclamación de la república portuguesa.
Una vez traspasas las robustas puertas de acceso de la muralla defensiva, entras en la villa intramuros donde encontrarás un pequeño barrio, el cementerio, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción que fue visitada por el Papa Juan Pablo II y, por supuesto, el castillo de Vila Viçosa, que se encuentra en la parte más alta de la ciudad. Se le puede dar la vuelta para darse una idea de cómo era en otras épocas y también visitar el interior, que funciona el Museo de Arqueología y el Museo da Caza.
En cuanto al castillo de Vila Viçosa, se encuentra, como la mayoría de ellos, en la parte más alta de la ciudad y data de fines del siglo XVIII, construido tras la reconquista cristiana de la península ibérica.
⚠️ Se puede subir a la muralla, pero ten cuidado porque no están en muy buen estado ni tienen barandas. El suelo es algo resbaladizo.

4) Estremoz
El mármol de toda esta región es conocido como el mármol de Estremoz, lo que convierte a esta ciudad en otro de los destinos imprescindibles que ver en el Alentejo.
Reconocido por su excepcional calidad y belleza, este preciado material ha sido empleado en la construcción de numerosos edificios emblemáticos tanto en Portugal como en el resto del mundo.
La extracción y elaboración de este recurso natural ha sido fundamental para la economía local durante siglos, consolidando a Estremoz como uno de los principales centros de producción de marmol en Portugal en la actualidad.
En Estremoz, puedes explorar tanto la zona alta como la baja del pueblo, sin embargo, consideramos que la parte más pintoresca se encuentra en la parte alta. Aquí destacan la ciudad amurallada con sus imponentes puertas de acceso y el castillo del siglo XIII, que en la actualidad ha sido renovado y transformado en una lujosa posada.
La torre del homenaje del castillo, que ofrece impresionantes vistas panorámicas de los extensos campos circundantes, está abierta al público de manera gratuita de 9 a 19 horas, permitiéndote disfrutar de una vista de 360 grados.
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5) Arraiolos
Arraiolos es conocido por sus hermosas alfombras bordadas a mano y su rico patrimonio histórico. Una de sus principales atracciones es el Castillo de Arraiolos, una impresionante fortaleza de origen medieval que se alza sobre la ciudad. Los visitantes pueden explorar las murallas del castillo y disfrutar de vistas panorámicas de los alrededores desde lo alto de sus torres. Una de sus curiosidades más destacadas, es que se trata que es uno de los pocos castillos circulares que hay en el mundo.
Para conocer más de sus tradicionales alfombras bordadas a mano, conocidas como “tapetes de Arraiolos”, podrás dirigirte al Centro Interpretativo do Tapete de Arraiolos. Y si quieres llevarte un recuerdo a casa, no hay más que visitar las tiendas locales para adquirir estas hermosas piezas de artesanía.

6) Évora
✅ El Centro histórico de Évora es Patrimonio de la Humanidad por Unesco gracias a su rica y variada arquitectura histórica, un imprescindible que ver en el Alentejo.
Por más cliché que pueda sonar, pasear por las calles de Évora es como viajar en el tiempo. Tiene una importante herencia que se remonta al prehistórico y, a lo largo de los siglos, ha visto transitar celtas, romanos, visigodos y moros.
El punto de comienzo de tu visita a Évora lo tendrás, seguramente como nosotros, en la Plaza de Giraldo, el corazón de la ciudad, en la que destaca la Iglesia de Santo Antão.
Desde allí conviene ascender a la parte más alta de la ciudad por la rúa 5 de Octubre, llena de tiendas de artesanías locales. Primero verás la Catedral de Santa María, la mayor catedral medieval de Portugal, y luego, hacia la izquierda, te encontrarás con el Templo Romano, construido en el siglo I en lo más alto de la acrópolis de la ciudad romana y dedicado al emperador Augusto. En los alrededores, hay varios museos, palacios, jardines y la Universidad de Évora, la segunda más antigua del país.
Volviendo hacia la plaza, ahora toca bajar para visitar la preciosa Iglesia de San Francisco que, al lado, tiene la curiosa Capilla de los Huesos, que data del siglo XVII y que, como podrás imaginar, tiene sus paredes revestidas de calaveras y huesos humanos. Impresionante.
📌 ¡Toma nota! La entrada general a la Capilla de los Huesos cuesta 6 euros por persona. Para los niños menores de 12 años, es gratis. Hay descuentos para jóvenes, mayores de 65 años y familias. La entrada a la Iglesia de San Francisco es gratuita. Más info aquí.
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7) Monsaraz
Para nosotros fue el pueblo más lindo de los que hemos visto en Portugal hasta ahora. Luego nos enteramos que fue elegido como una de las “7 maravillas de Portugal – Pueblos”, ¡no nos extraña!
Tuvimos la suerte de visitar Monsaraz en diciembre, así que nos encontramos al pueblo convertido en un Belén tamaño real. Hicimos un recorrido circular por las preciosas calles empedradas, terminando en el Castillo del siglo XIV, que es donde estaba el pesebre.
De todo el municipio de Reguengos de Monsaraz (que también es el nombre de otro pueblo), nosotros visitamos únicamente Monsaraz, pero he de mencionar que sus alrededores tiene mucho más que ofrecer que este bello pueblo. Hay monumentos megalíticos (menhires), bodegas y hasta para hacer astroturismo en el Observatorio Lago Alqueva, con visitas diurnas y nocturnas.
📝 El área de autocaravanas, y también el parking de coches y buses, se encuentra justo fuera de la ciudad amurallada, y hay un gran mirador: ¡No te pierdas las vistas al Embalse de Alqueva, sobre todo al atardecer!

8) Mourão
Su situación geográfica, muy cerca de la frontera con España, ha hecho que tenga una cierta importancia en la historia de Portugal. En estas tierras tuvo lugar la Batalla de Mourão entre los portugueses y el reino de Castilla, por la Guerra de Sucesión Castellana, en la que los primeros salieron victoriosos.
Hoy en día, Mourão se puede recorrer en una tarde y con mucha tranquilidad, ya que casi ni te encontrarás gente por la calle.
Lo que no te puedes perder si vienes a Mourão es su Castillo del siglo XIII en lo alto que, aunque en ruinas, regala unas preciosas vistas al embalse de Alqueva y, junto a él, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Candelas, la patrona del pueblo, de estilo barroco.
Eso sí, si justo pasas por aquí en alguno de esos días de mucho calor, no te pierdas la playa fluvial, que es la más grande del embalse, con una gran zona de césped para hacer picnic y descansar. Incluso está certificada con “bandera azul”, como playa sostenible y accesible.

9) Luz
Luz es mucho más que una aldea sumergida bajo el gran embalse de Alqueva a comienzos de este milenio. Es la historia de un pueblo que, con mucho dolor, tuvo que ver cómo se destruían sus hogares, jardines, espacios comunes, para tener que ser trasladados a otro sitio nuevo, cercano, pero ajeno, al cual todos se tienen que volver a acostumbrar.
Mientras tanto, las aguas del embalse iban creciendo y, con ellos, todos sus recuerdos iban quedando sepultados. Según cuentan, uno de los momentos más dolorosos fue el traslado del cementerio que colocaron junto a la nueva Iglesia de Nuestra Señora de Luz, respetando la ubicación que también tenía en el pasado.
Para cerrar este “centro de memoria de la antigua aldea de Luz”, se encuentra el Museo de Luz, inaugurado en 2003, que irónicamente parece camuflarse con el embalse, ya que se encuentra parcialmente enterrado, como la aldea y el cercano Castillo de Lousa. Este era un sitio arqueológico romano del siglo I a.C. y lo han cubierto de sacos de arena y de un cemento especial que lo protegería del daño que podría ocasionar el agua y que asegure su preservación.
Hay pasarelas de madera que te acercan a un pequeño muelle y, a mi gusto, lo más impactante, la antigua ruta que conducía al pueblo ahora sumergido, con las señalizaciones sobre el asfalto.

10) Alqueva
Otro de los lugares que ver en el Alentejo es Alqueva, un pequeño pueblo conocido por ser el epicentro (y además le da el nombre) del mayor embalse artificial de Europa. Con sus aguas tranquilas y paisajes impresionantes, ofrece la oportunidad perfecta para actividades al aire libre como paseos en barco, deportes acuáticos y pesca.
Pero creo que lo que más buscan quienes visitan esta apacible localidad, es visitar el Observatorio Dark Sky. Alqueva es reconocido como uno de los mejores lugares del mundo para la observación de estrellas, y cuenta con la certificación Starlight. La reserva de Alqueva protege el cielo nocturno de la contaminación lumínica y ofrece condiciones óptimas para la observación de las estrellas y otros fenómenos astronómicos.
Si vas a viajar con niños al Alentejo, puede ser una actividad increíble para hacer con ellos. Echa un ojo a la web del observatorio y mira las opciones que tiene, que van desde una observación hasta un taller de fotografía nocturna.

11) Moura
Moura era otro de los destinos del Alentejo que teníamos en mente visitar, por su imponente castillo en la parte más alta de la ciudad.
Para llegar hasta allí, es inevitable pasear por las calles empedradas del casco histórico de Moura e, incluso, te puedes encontrar con la Morería, el barrio con más encanto de la ciudad que aún mantiene un aire árabe.
Llegamos hasta el “Castelo” en lo alto y, como hemos viajado en diciembre, nos encontramos con la sorpresa de que estaba “encantado”… adornos navideños, hinchables, pista de hielo y una puesta en escena que los chicos disfrutaron un montón.
El recinto es bastante grande y destaca la Torre del Homenaje (que en su interior alberga una buena colección de armas), la iglesia de Santo Domingo de Moura que ocupa el espacio central, las ruinas del Convento de las Monjas Dominicas y miradores con vistas tanto a la ciudad como a las praderas llenas de olivos.
En los alrededores del castillo, hay una variedad de museos para sumergirse en la historia de Moura, como ser el Lagar de Varas do Fojo (para conocer acerca de la técnica de producción de aceite en la región sin máquinas), la exposición arqueológica que se encuentra en el antiguo Matadero Municipal y la Casa dos Poços (para profundizar en la utilización del agua por parte del municipio a lo largo de la historia).
🏰 Al estar cerca de la frontera con España, en las afueras de Moura se pueden visitar las distintas Atalayas (torres defensivas) construidas en el siglo XIV para defender la ciudad. La más cercana es la Atalaia da Cabeça Magra.

12) Serpa
Serpa destaca por su tradición vinícola en el corazón del Alentejo. Los primeros registros de viñedos datan de 1795, evidenciando la larga historia y dedicación a la producción de vinos de alta calidad. Los vinos de renombre como Família Margaça, Monte da Capela, Herdade de Medeiros y Vinhos de Serpa son reconocidos a nivel mundial. No por nada esta zona se la conoce como la Nueva Toscana Portuguesa.
El Castillo de Serpa es una de las principales visitas a realizar. El acceso es gratuito y en su interior encontrarás un pequeño Museo Municial de Arqueología. Pero lo que más destacan son las imponentes murallas medievales de Serpa, que datan del siglo XIII, rodean el casco antiguo de la ciudad, proporcionando una visión de lo que fue su pasado fortificado. Además, se puede subir a ellas y caminar un poco más allá del Castillo.
Muy cerca de allí se encuentra el Palacio de los Condes de Ficalho, que muestra cómo era la vida aristocrática de la región hace más de un siglo, con su arquitectura señorial, su colección de azulejos y exuberantes jardines que invitan a pasear.
Ya en el pueblo, otras dos construcciones llamarán tu atención. Una es la Torre del Reloj que es un punto de referencia emblemático de la ciudad. Justo enfrente, la Iglesia de Santa María, también conocida como la Iglesia Matriz de Serpa, impresiona con su impresionante fachada y su interior decorado con obras de arte sacro.
Tip: No dejes de probar la queijada de Serpa, que es un dulce con sabor a tarta de ricota. Es sumamente delicioso.
Otro pueblo fronterizo que ver en el Alentejo, a 60 km al sur de Serpa, es Mértola. Se encuentra a orillas del río Guadiana y destaca un castillo del siglo XII en la parte alta del pueblo, la Iglesia Matriz de Nossa Senhora da Anunciação, construida en el siglo XVI sobre lo que fuera una mezquita y varios museos.
Pero sobre todo, lo más lindo es disfrutar de la tranquilidad de sus calles empedradas y casas de tejado naranja. Si el tiempo acompaña, hay una pequeña playa fluvial donde pasar el rato.

13) Beja
Beja, situada en el Bajo Alentejo, tiene su encanto en su centro histórico, con sus calles estrechas y pintorescas. Uno de los puntos destacados que ver en Beja es su castillo, una estructura pentagonal con una torre del homenaje que se erige como una de las más bellas de Portugal. Justo al lado, podrás visitar la Catedral de Santiago Mayor, que luce bastante sencilla en general, aunque los paneles de azulejos pintados en azul y blanco que reflejan pasajes de la Biblia son una delicia.
El paseo por el centro histórico también revela joyas arquitectónicas como la Iglesia de Santa María y el Convento de Nossa Senhora da Conceição, ahora convertido en el Museo Regional de Beja. Además, no se puede pasar por alto la impactante decoración barroca de la Iglesia Nossa Senhora dos Prazeres y el antiguo Hospital de Misericordia, que ofrece una ventana al pasado hospitalario de la ciudad.
Para aquellos interesados en el arte urbano, el mural de Bordalo II en el Núcleo Museológico de Beja es una parada obligada. Y para disfrutar de la vida local, la Praça da República ofrece un escenario animado con cafeterías y tiendas tradicionales.

14) Mina de Louzal
Las Minas de Louzal forman parte la historia minera de Portugal. Louzal alcanzó su apogeo a mediados del siglo pasado, cuando la demanda de azufre y otros productos minerales estaba en su punto más alto. Aquí principalmente se extrajo piritas y otros minerales sulfurados.
La explotación minera en Louzal no solo contribuyó al desarrollo económico de la zona, sino que también dejó tras de sí un paisaje único. Sin embargo, a medida que la demanda de minerales disminuyó en el siglo XX, las minas comenzaron a experimentar un declive gradual y así es como dejó de operar en 1988.
Hoy en día, las Minas de Louzal son un sitio de interés histórico y arqueológico, que atrae a todo aquel que quiera explorar los restos de las antiguas instalaciones mineras y los edificios abandonados, además de que se puede realizar un recorrido circular entre dos lagunas, una más verde y otra ocre.

15) Sines
En una ruta por el Alentejo portugués, no pueden faltar una serie de pueblos junto al océano Atlántico. Sines es conocida como el lugar de nacimiento del explorador portugués Vasco da Gama, quien desempeñó un papel fundamental en la era de los descubrimientos portugueses. Nacido alrededor de 1460, Vasco da Gama se convirtió en uno de los navegantes más célebres de la historia, especialmente por su viaje a la India en 1498, que abrió una nueva ruta marítima hacia el este y estableció una conexión directa entre Europa y Asia.
Uno de sus principales atractivos turísticos es el Castillo de Sines, una impresionante fortaleza que data del siglo XV y que ofrece una vista panorámica del océano Atlántico y la ciudad. Este castillo alberga un pequeño museo de entrada gratuita, donde se puede explorar la historia marítima de la región, así como aprender sobre la vida y los logros de Vasco da Gama.
Si te tocan días lindos para disfrutar de la playa y el sol, Sines ofrece varias opciones, como la Praia Vasco da Gama, una extensa playa de arena dorada ideal para practicar deportes acuáticos y relajarse bajo el cálido sol portugués. Otra playa popular, sobre todo entre surfistas, es la Praia de São Torpes, conocida por sus aguas cristalinas y su ambiente tranquilo.

16) Porto Covo
Porto Covo es un pintoresco pueblo costero ubicado en la costa alentejana y un destino perfecto para aquellos que buscan disfrutar de la belleza del océano Atlántico. Y justamente, una de las atracciones más destacadas de Porto Covo es su hermosa costa, que cuenta con impresionantes acantilados, calas ocultas y playas de arena dorada.
Entre las playas más extensas y populares se encuentra la Praia Grande de Porto Covo, aunque no está tan cerca del centro. Las playas cercanas, como la Praia dos Buizinhos y la Praia do Banho, ofrecen paisajes igualmente impresionantes y son perfectas para relajarse y disfrutar de la naturaleza.
Además de sus playas, Porto Covo también cuenta con un encantador centro histórico, donde podrás pasear por sus estrechas calles empedradas y admirar las casas tradicionales pintadas de blanco y azul. En el centro del pueblo se encuentra la pequeña y austera Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, con una fachada sencilla pintada también de azul y blanco.
✨ No te puedes perder el espectacular balcón al Atlántico que tiene Porto Covo, que se encuentra al finalizar la calle Vasco da Gama. Las olas que rompen con fuerza sobre los acantilados son imponentes. Allí se encuentra la bajada a la Praia dos Buizihnos.

17) Vila Nova de Milfontes
Vila Nova de Milfontes es otro de los encantadores pueblos costeros que ver en el Alentejo portugués. Y, como casi toda la costa alentejana, tiene impresionantes playas y un hermoso paisaje natural.
Podrás pasear por las calles empedradas de su centro histórico y admirar las casas tradicionales pintadas también de blanco y azul. En el centro del pueblo se encuentra el Castillo de Vila Nova de Milfontes, una antigua fortaleza medieval que ofrece impresionantes vistas panorámicas del pueblo y el océano Atlántico. El Castillo es privado y no se puede visitar por dentro.
✈️ Frente a la entrada al Castillo hay una pequeña esplanada con mirador y un monumento de lo más curioso a la vez que atractivo. Se trata de un homenaje a tres exploradores modernos, nacidos en esta villa, que hace un siglo realizaron el primer viaje aéreo desde aquí junto al Atlántico hasta Macau en 2 meses y medio.
Al estar junto a la costa, Vila Nova de Milfontes cuenta con una variedad de playas de arena dorada y aguas cristalinas. La Praia da Franquia es una de las playas más populares del pueblo, con su amplia extensión de arena y sus tranquilas aguas debido a que se encuentra en la desembocadura del Río Mira, ideal para practicar paddle surf.
Otras playas cercanas son la Praia do Farol que se puede acceder caminando por el paseo costero hasta el Faro y la Praia das Furnas, que se encuentra del otro lado del río.

18) Zambujeira do Mar
Zambujeira do Mar es el último pueblo marinero que visitamos antes de adentrarnos en la región del Algarve. Como no puede ser de otra forma, cuenta con un precioso paisaje costero, playas de arena dorada y acantilados de vértigo, pero a su vez es un pueblo muy tranquilo para pasar el rato.
La calle más turística del pueblo es la Rúa de Miramar, que termina junto al océano. Si caminas hacia la derecha, encontrarás una explanada con la Capilla de Nuestra Señora del Mar y un mirador. Si caminas hacia la izquierda y desciendes por la calle, verás la playa principal de Zambujeira, donde los chicos pasaron un buen rato jugando con la arena y nosotros descansando al sol.
Otras playas un poco más alejadas, como la Praia do Carvalhal y la Praia do Alteirinhos, ofrecen paisajes igualmente impresionantes y son perfectas para relajarse y disfrutar de la naturaleza.

Espero que te haya gustado este artículo con 18 propuestas que ver en el Alentejo portugués y que disfrutes de tu viaje por esta región tanto como nosotros. Si tienes alguna pregunta, no dudes en dejarnos un comentario o escribirnos.
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